martes, 9 de julio de 2013

Capítulo 10.

«Mi problema es. Tú eres mi problema. Tú eres ese pensamiento constante que aparece cuando más vulnerable me encuentro. Tú eres la razón por la que estoy aquí, escribiendo esto para que quizás tú nunca lo leas. Me duele cada línea, cada letra, que lo sepas. Me duele recordarte, me duele verte sonreír, me mata sentirte tanto. Y lo siento. Siento ser un lastre. Siento haber confundido ficción con realidad, siento haberte confundido con la excepción de todos ellos cuando sólo eres una copia más. Esto parece un puto complot de agonías.»

(Narra Louis)
Desde que Ángela y Zayn habían llegado, Harry había estado con Ángela. Supongo que mis instintos nunca fallan y que tenía razón sobre ese pequeño presentimiento que me acechaba desde hace tiempo y es que mis ojos tenían la prueba, notaba a Harry mucho más alegre, quizás no tan imbécil como siempre o por lo menos no con Ángela. Se notaba que la quería pero por otro lado estaba Niall.

(Narra Harry)
- Vale, quizás y solo quizás, si que sienta algo por Ángela, pero algo pequeño.
- Vamos Harold, no me seas. Que nos conocemos.
- En serio Boo, yo... yo no la quiero, simplemente me lo paso bien cuando estoy con ella, eso es todo.
Louis y yo estábamos hablando en el salón, Zayn estaba dormido en el sofá de al lado y Ángela se había ido a dormir hacia ya un rato.
- Oh rulos... - dijo Louis imitando la voz de Ángela- Me lo vas a seguir negando -continuó- odias cuando yo te llamo así, pero claro si Ángela te lo llama no pasa nada, ¿no? - me quede en silencio, no tenía nada que decir a eso, es verdad que odiaba que me llamaran así, en cambio salido de la boca de Ángela me encantaba, era algo especial, no sabría explicarlo. Sonreí levemente.- Bueno y por no hablar de esa sonrisa de gilipollas que se te pone al verla o cuando hablas con ella, algo así como la que tienes en estos momentos.
- Cállate Louis. No me gusta Ángela y punto.
- Está bien rulos. - dijo remarcando el rulos y alejándose con una leve risa- Eh. -dijo volviéndose  ¿quieres que te de un besito de buenas noches como ha hecho tu amada o me puedo ir a dormir sin más? - le tiré un cojín pero lo esquivó.- Buenas noches mi rulitos querido. -entró a su habitación y cerró la puerta.
- Zayn tío. Despierta. - le dije con suavidad y moviéndolo un poco.
- ¿Qué? ¿Qué pasa? -pegó un salto y dijo alterado.
- Te has quedado dormido en el sofá, venga vamos, te acompaño a la habitación que estás zombie.
- No tranquilo, voy solo.
- Está bien yo me quedo recogiendo esto. Buenas noches.
- Buenas noches.
Recogí la mesilla del salón, que estaba llena de vasos y platos de la cena y lo llevé todo a la cocina. Mientras lo dejaba en el fregadero oí un suave sonido de una puerta abriéndose  Al minuto tenia una pequeña figura bostezando y estirándose enfrente de mi.
Estaba despeinada, con un moño muy desecho. Se frotaba los ojos a causa del sueño. Estaba vestida con una camiseta que la cubría hasta los muslos como pijama.
- Bonito pijama pequeña. ¿Qué haces levantada?
- Tengo hambre. - reí. Apenas abría los ojos se notaba que estaba demasiado cansada para hacer nada.
- ¿Un sandwich? -asintió- vete al sofá, ahora que lo preparo.
Oí como encendió la tele, hice el sandwich y lo llevé al salón. Cuando llegué me encontré con Ángela tumbada y dormida, realmente estaba guapa de cualquier manera.
Dejé el sandwich en la mesa y la observé por un instante, estaba preciosa, sonreí. Louis tenía razón, Ángela era muy especial para mi y la quería mucho. La cogí en brazos y la llevé hasta la habitación y la dejé encima de la cama, la arropé. Me senté en los pies de la cama.

- Sabes qué Ángela. Tengo un problema. - respiré profundamente, Ángela dormía- Mi problema es.. Tú eres mi problema. Te quiero, si lo admito, aquí y ahora. Te quiero, y me gustaría proclamarlo a los cuatro vientos pero verás, hay un chico, con un gran corazón, si, se llama Niall y te quiere mucho. Ayer hablé con él y me dijo que este fin de semana iba a echarle un par de narices y se te iba a declarar. La verdad es que no sé si quiero que le digas que sí o que lo rechaces. -reí- Pase lo que pase espero que seas feliz, sea con Niall, sea conmigo o sea con otro. Sabes qué, eres preciosa. Eres la chica más guapa que he visto en mi vida y no creo que nunca vea a alguna que te supere. Sabes otra cosa, ahora mismo me siento ridículo, soy un cobarde y no me atrevo a decirte todo esto a la cara. -sonreí- Quizás algún día me atreva a soltártelo todo cuando estés despierta, aunque tengo la impresión de que por ahora harían falta unos cuantos litros de alcohol recorriendo mis venas para ello. -Ángela se giro levemente- Noto como me miras, como sonríes al verme, noto como se te acelera el corazón cada vez que me acerco a ti, pero sabes que es lo mejor de todo, a mi también me pasa. Se que estamos destinados, lo noto cada vez que te veo aparecer como de la nada y todas mis preocupaciones se desvanecen. Me asfixia esta puta necesidad de ti por momentos, ¿entiendes? Que te imagino siempre que puedo a mi lado, y cuando no puedo me entra el puto mono de ti. Te juro que no es obsesión, te prometo que no consigo deshacerme de todo este cariño. Me es imposible imaginarme algo distinto a compartir más que palabras con alguien que no seas tú, ¿y sabes? No pienso conformarme, y bueno, aunque luchar por ti resulte una misión suicida yo me arriesgo. Y al final sé que no ganaré nada, que incluso te pierda más de lo que ya te tengo, pero, ¿sabes una cosa? Lucho por lo que quiero, me planteo mis metas, maquino mis planes y me lanzo a por todas aunque no tenga razones concretas ni coherentes. Vivo mi vida a base de saciar mis sueños, y hasta que no encuentre la forma de dejar de necesitarte no pararé. Y si para ello tengo que sufrirte primero, me arriesgo. Y si para ello tengo que sacrificar lo que tengo, aunque duela, yo lo hago. Dejé de creer en lo posible hace tiempo, y desde que te conocí tú te convertiste en ese imposible que nunca dejé de proponerme. Y aunque suene extraño, yo me propongo tenerte. A partir de ahora tú te conviertes en mi objetivo principal, y que les duela a los que les duela que yo, yo no voy a perder un segundo más que en este mismo instante podría estar perdiendo sonriendo como un gilipollas por cualquier puto latido tuyo. Pero tienes que prometerme una cosa vale, mañana cuando Niall te pida salir dile que sí. Él te quiere y te hará sonreír día a día. -aparté un mechón de pelo que caía sobre su cara- Buenas noches pequeña, te dejo aquí el sandwich por si te desvelas y sigues teniendo hambre. Te quiero y siempre lo haré. -seguía peinándola el pelo suelto de su desecho mocho hacia atrás, lo coloqué con cuidado detrás de su oreja, la besé cuidadosamente la frente y me fui cerrando la puerta con cuidado a mi paso, mañana iba a ser un día muy largo y más con todos los chicos por la casa. Esperaba que no fuera muy duro el ver a Niall con Ángela pero no me iba a engañar, me dolería y mucho, ella era mi pequeña.

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