jueves, 29 de agosto de 2013

Capítulo 12.

«No sé si hace falta recordar, o si me merece la pena estar así mucho más, no sé. Sólo sé que el tiempo me dará la razón el día que piense que me estoy equivocando, pero estoy tan roto que ya no sé distinguir de lo que me convenga o no. Soy tan inestable, que me da por pensar cosas imposibles y bueno, ya sabes, yo soy muy de imposibles. Sino, ¿por qué estaría escribiendo esto? Pensando esto. Tanto tiempo... y te quiero aquí por muy imposible que lo veas. Es lo que hay. Te arriesgas conmigo o qué.»


(Narra Harry)
Me desperté con un fuerte dolor de cabeza, posiblemente por el descontrol de la noche anterior. Tenía a Ángela tumbada a mi lado en la cama, con su cabeza apoyada en mi pecho, sus brazos alrededor de mi cintura y sus piernas entrelazadas con las mías. Dormía plácidamente, con una sonrisa dibujada en su cara.
- Siempre tan perfecta, hasta cuando duermes. - susurré en su oído.
Levante suavemente su cabeza dejándola sobre la almohada, escapé de sus piernas y la dejé acurrucada con sus brazos debajo de la cabeza.
Me levante cuidadosamente con miedo a hacer algún ruido que pudiera despertarla y me dirigí al baño para darme una ducha antes de desayunar.
Al entrar me quede observándome al espejo, estaba completamente despeinado. Sonreí al recordar el beso que Ángela me había dado la noche anterior, en cuanto a lo que ocurrió después fue extraño, tenía el corazón partido en dos. Quizás no tendría que haberla dejado dormir conmigo, quizás tendría que haber rechazado ese segundo beso que me dio y quizás no debería pensar más en ella, pero era inevitable.
Sus ojos, su sonrisa, su voz, sus pequeñas manos dibujando pequeños circulitos sobre mi pecho mientras intentaba dormirse con su cabeza apoyada en mi, por una vez en todo el día había sentido todo lo que llevaba evitando desde que la conocí y no me arrepentía.
Sacudí mi cabeza delante del espejo y me convencí de que ahora en adelante esto no volvería a pasar. Me metí a la ducha.Salí de la ducha, Ángela seguía dormida, me puse unos boxers y fui a la cocina a desayunar.
Louis ya estaba despierto, apoyado en la barra de la cocina tomándose su taza de té como todas las mañanas.
- Buenos días Harry.
- Buenos días Boo. - dije bostezando.
- ¿Has dormido bien acompañado hoy? - dijo Louis después de beber un ligero trago de su té.
- ¿A qué te refieres? - abrí uno de los armario de las galletas y alcancé un paquete de las de chocolate.
- Vamos Harry, según me desperté fui a la habitación de Ángela para despertarla y mira tú por donde no estaba allí. ¿No tienes nada que decir? - intenté hacerme el loco pero Louis me conocía demasiado bien - Solo quiero que tengas cuidado, al menos mientras Nialler esté aquí.
- Lo sé Boo, lo sé. Pero es que es difícil.
Liam apareció por la puerta de la cocina frotándose los ojos y bostezando.
- Buenos días chicos.
-Buenos días Liam.
- Buenos días. Me voy a cambiar y voy a salir un rato a correr. - dijo Boo - Pórtate bien Harry. - dijo mientras me revolvía los rizos y salía en dirección a su habitación.
- ¿Qué quieres para desayunar Liam?
- Un chocolate, por favor. - sonrió y se sentó en una de las sillas de la barra de la cocina.
- Que sean dos. - apareció Niall por la puerta completamente despeinado.
- Está bien. - Niall se sentó al lado de Liam y ambos me miraban como preparaba el desayuno.
- Quizás debería ir a despertar a Ángela. - dijo Niall. - No creo que la guste perderse el desayuno.
- No. - respondí rápidamente. - Seguramente esté cansada, ayer fue una noche muy larga y no creo que la guste que la despierten.
- Tiene un mal despertar. - dijo Zayn bostezando y apoyado en el marco de la puerta. - Os lo digo por experiencia.
- Pero es por una buena causa, no creo que la moleste que la despierte si es para desayunar. - dijo Niall.
- Es mejor que se despierte ella. - respondí mientras pensaba como frenar a Niall para que no fuera a despertar a Ángela y que no descubriera que no había dormido en su habitación sino en la mía. - Yo mismo le haré después el desayuno.
Zayn pasó a mi lado, cogiendo el paquete de galletas que yo había empezado antes y lanzándome una mirada con la que supe que el sabía donde estaba Ángela, sabía que ella había dormido en mi cama, seguramente paso por su habitación antes de venir a la cocina y al no encontrarla allí la buscó en las demás habitaciones.
- ¿Queréis una galleta? - dijo Zayn sentándose en el último asiento que quedaba.
- Yo sí. - respondió una voz desde la puerta de la cocina. - Buenos días chicos. - bostezó y le robo el paquete de galletas a Zayn, se sentó en la encimera mientras sacaba una galleta y me miraba atenta. - Vaya hoy hay chocolate para desayunar, gracias rulos. - me agitó el pelo.
- Me puedes alcanzar las tazas de ese armario Ángela.
- Claro Haroldo. - abrió el armario y alzó su mano acercándome una a una las tazas que había en la estantería.
Después de desayunar me fui a mi habitación a hacer la cama dejando a los chicos y a Ángela en la cocina, abrí la ventana y escuche como la puerta se cerraba, pensé que había sido por que al haber abierto la ventana se había hecho corriente pero al girarme encontré a Ángela apoyada en la puerta sonriendo.
- He pensado que debería ayudarte a hacer la cama. - dijo haciendo un silencio para que yo contestara, pero no lo hice. - Después de todo, he sido yo la que la ha deshecho. - no dije nada y me puse estirar las sábanas. - ¿No vas a hablarme Harry? ¿No tienes nada que decir?
- ¿Qué se supone que tengo que decirte? - alcé mi mirada encontrando a sus preciosos ojos verdes mirándome  - ¿Qué me arrepiento de lo que pasó ayer? No se me da bien mentir Ángela.
- Yo... Bueno... No me refería a eso. - se puso al otro lado de la cama ayudándome a estirar bien las sábanas. - Yo... Tampoco me arrepiento de nada Harry.. - suspiró. - ¿Tú sabías lo de Niall verdad? - asentí.
Terminamos de hacer la cama en silencio. Estábamos los dos de pie junto a la cama, sin nada que decir.
- Él me ha pedido salir después de desayunar Harry. - no dije nada. - A eso me refería antes, ¿no me vas a decir nada?
Hice un silencio, ¿me estaba pidiendo que la dijera que le rechazara? ¿Quería que le diese mi opinión sobre lo que debería hacer? Ella era de Niall, contuve una lágrima que me iba caer por la mejilla y la contesté.
- Sed felices.


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